@AlcantaraSylvia
A raiz de la publicación del post de Juan Herrería ¿Caben los sentimientos en la comunicación 2.0?, mi intención era hacer un comentario pero al final me he liado a escribir y voy a publicar un post. Me he acordado de un congreso que se celebró en Bilbao el pasado año y en el que precisamente hablaban de los beneficios de utilizar la redes sociales.
“Si hay un ejemplo paradigmático del buen uso que se puede hacer de las redes sociales en el ámbito de la salud, ese es, sin duda alguna, el caso de las enfermedades raras”. Así lo afirmaba Manuel Armayones, miembro de FEDER y reconocido investigador a Diario Médico con motivo del curso de Salud 2.0 Euskadi que se realizó en Bilbao.
El miembro de FEDER señaló que las redes sociales como Facebook, Youtube, Twitter, entre otras están sirviendo para que mucha gente con un interés común, como en el caso de temas de salud, se pongan en contacto, se den apoyo, intercambien información, conocimientos, experiencias, trucos, etc. Estas redes son de suma importancia para personas con cualquier enfermedad y representan un elemento más de ayuda a disposición del paciente, pero en el caso de las enfermedades raras, éste se puede convertir en el único recurso disponible.
Os pongo un enlace para que veáis la entrevista.
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=psf4WqPqMDI
El único peligro que le veo es que una persona sin formación médica piense que tiene una enfermedad al leer un post cuando en realidad tiene otra. En este aspecto en particular, páginas como la Wikipedia han hecho mucho daño.
ResponderEliminarEstoy de acuerdo con Santiago, hoy en día consultamos antes con Google que con el médico y tenemos que analizar bien las fuentes que consultamos en materia de salud.
ResponderEliminarCoincido con ambos. Son muchas las personas que ante una dolencia recurre al Dr. Google para ver a que corresponden esos síntomas y qué tratamiento debería de aplicarse. Sin duda, las redes sociales pueden contribuir muy positivamente en muchos casos pero... ¡ojito!
ResponderEliminarCoincido tanto con Santiago y Cristina como con lo expuesto por Sylvia. Considero que las redes sociales son un escaparate magnífico para las enfermedades raras y también un "peligro" en manos de personas un poco hipocondríacas.
ResponderEliminarDe todos modos, a pesar del riesgo que entraña, yo creo que las redes sociales ayudan más que perjudican a los que padecen este tipo de enfermedades.
En realidad, la ayuda que pueden prestar las redes sociales a quienes están enfermos es ponerles en contacto y que puedan entablar una especie de "amistad" y de "apoyo" mutuos. Si entramos en temas de información, y en considerar las redes como un médico que nos dice qué enfermedad tenemos, partiendo de los síntomas, igual es más bien un riesgo.
ResponderEliminarEn cualquier caso, no cabe duda de que están cambiando el panorama en este terreno
Gracias a todos por vuestros comentarios
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