@ismaelhigueras
18 de mayo de 2013
Esta semana hemos conocido tres
casos de lo que yo vengo en llamar “fracasos
institucionales” escandalosos. Por
cualquiera de ellos en un país con tradición democrática hubiera dimitido, no
digo el secretario de Estado correspondiente sino el máximo responsable
gubernamental (del Ministerio o de la Consejería). Las redes sociales están todavía que arden, reflejando una indignación
general por la falta de criterio en la selección de talentos jóvenes.
Me refiero a la científica de 33
años, Nuria Martí, expulsada del Centro
de Investigación Príncipe Felipe de Valencia, donde realizaba su tesis doctoral
hasta noviembre pasado. Un ERE aprobado por la Generalitat la puso en la calle,
aunque en menos de tres meses ya estaba trabajando en Estados Unidos.
Contratada como bióloga experta en células madre por la Universidad de Oregón,
este miércoles hemos sabido que forma parte del equipo que ha conseguido por primera
vez células madre embrionarias con
el mismo ADN (clonadas) de un adulto, una investigación publicada en la revista
científica Cell. Todo un hito en la historia de la investigación celular, y sin
embargo nuestro país no ha sabido aprovechar a una compatriota formada aquí, y
con ganas de trabajar aquí. Ahora ya no tiene ganas de volver y se ha dado
cuenta de que España es un fracaso en políticas de investigación, como ha
reconocido en entrevistas online difundidas por varios canales de tv. (http://sociedad.elpais.com/sociedad/)
La casualidad ha querido que el
mismo día, se conociese otro sonado fracaso de las autoridades, en este caso de
la Comisión de Evaluación de becas del programa Ramón y Cajal (dependiente de
la Secretaria De Estado de Investigación) para el retorno a España de jóvenes
científicos. El caso de Diego Martínez,
un joven gallego de 30 años fue denegado alegando “falta de liderazgo
internacional”. Un fracaso más de nuestras autoridades en materia científica,
puesto en evidencia el mismo día en que la Sociedad Europea de Física le nombra
mejor joven científico del continente. Y es que Diego trabaja becado a caballo
entre el CERN de Ginebra (si, si el del famoso acelerador de partículas) y el
Instituto Nihkef de Holanda. El
humorista gráfico Forges ha querido
rendir así su particular homenaje a Diego.(http://elpais.com/elpais/2013/05/15/vinetasl)
Todo un desatino, al que podemos
sumar esta misma semana el caso del fabricantes de bicicletas de Cataluña Urbiques Modular que ha tenido que ceder
su licencia a un fabricante alemán para que haga el encargo del Ayuntamiento de
Copenhague (ganado en concurso) valorado en 11 millones de euros, porque su
empresa no “es apta” para recibir ayudas financieras de los bancos españoles.
Otra casualidad más ha querido que la noticia saltara a los medios el mismo dia
que el Banco Santander lanza una campaña para concesión de préstamos a
empresas. ¿Y a qué no sabéis que imágenes utiliza en su spot? Pues sí, entre
muchas actividades comerciales y fabriles aparece una cadena de montaje de
bicicletas. La plataforma Menéame ha registrado ya más de ocho mil clics. (http://www.meneame.net/go.php?id=1895834)
Otro día os hablo del fotógrafo Samuel Aranda, ganador del Word Press Photo 2012 con una
instantánea de la guerra de Siria, y que el diario La Vanguardia desestimó
porque no tenía nada de especial. También quiero recordar aquí el caso de Manu Brabo, otro fotógrafo
incomprendido por la prensa española, que este año ha ganado el Pulitzer para la prestigiosa agencia norteamericana
Associated Press, después de que se cerrara la polémica por si la foto estaba o
no retocada en su contenido.
Son historias indignantes y descorazonadoras. Conozco otros casos particulares, como el del sobrino de una amiga, también biólogo, que investiga desde hace años en Suecia. Su jefe de allí le dice, sorprendido porque no hayan aprovechado su talento en España, que cuando la cultura institucional desaprovecha a gente como él, hace falta 'poner en cuarentena' (por no decir derribar) todo el sistema.
ResponderEliminarDe lo que me alegro es de que podamos comentarlo en las redes sociales, de que bulla la necesidad de soluciones, de que expresemos nuestro malestar y seamos palanca de cambio.
Gracias Manuela por tu comentario. Me parece tan acertado que no puedo añadir nada más, salvo que sigamos haciéndose eco de todo lo que nos parezca injusto, para tratar de mejorar nuestro mundo, el de todos.
EliminarEn realidad siempre ha sido así, y hasta el refranero lo recoge "Nadie es profeta en su tierra", esperemos que las redes y las nuevas formas de comunicación permitan que la gente valiosa se quede y que se vayan las sanguijuelas que siempre nos han chupado la sangre, es difícil pero podemos intentarlo ;)
ResponderEliminarLo he compartido por Facebook con la entrada ¿Porque siempre se van los buenos?, a ver como sale.
Siempre habrá gente buena que salga fuera, de hecho es inherente al investigador; pero un caso es un caso y que la mayoría no encuentren acomodo en España (algunos hasta abandonan su carrera investigadora) ya es par dar un giro en la política de I+D+I del gobierno. Es para reflexionar...
ResponderEliminarMuchas gracias Carmen por tu aportación.