El 21 de mayo del 2013 Microsoft presentará la siguiente
Xbox: este producto es sin duda la mayor presentación del año de la
multinacional y de ella depende que una de las mayores inversiones de la
empresa empiece con buen pie. La fecha original para la presentación era dos
meses antes: a finales de mayo, pero se cree que se retrasó cuando, antes de la
presentación, unos rumores desagradables empezaron a correr por la red.
Los rumores eran que la consola debía estar constantemente
conectada a Internet para funcionar. Teniendo en cuenta que la mitad del primer
mundo y el 90 por ciento del segundo mundo no tienen un acceso a la red de
calidad, el rumor creó una ola de críticas a la que Microsoft respondió sin
confirmar ni denegar, sino pidiendo que esperaran a la presentación, dando
tiempo al equipo de marketing para ver como capear el temporal.
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| El susodicho Adam Orth, ahora con la cuenta privada. |
Pareció una buena idea: tras un par de semanas los rumores
cesaron y la gente hizo caso a la empresa; esperando a ver la presentación.
Hasta que el cuatro de abril, Adam Orth (empleado de Microsoft) comenzó a
criticar a través de Twitter a la gente a la que no le había gustado la idea de
la consola conectada siempre a Internet, como si diera por hecho que eso era lo
que iba a ocurrir.
Cuando la gente reaccionó al comentario, diciendo que la
mayoría de los EEUU no tienen buena conexión a Internet (toda la zona centro),
el respondió que “¿Por qué querría nadie vivir en esos sitios? Insultando de
paso a una buena parte del mercado de Microsoft. Cuando la gente reaccionó aun
más indignada, Adam Orth acabó de meterse en el hoyo, publicando el hastag
#dealwithit (te aguantas o, dependiendo del tono te jodes casi: Adam Orth
parecía hacerlo con la segunda intención).
En pocas horas la prensa especializada se había hecho eco de
la noticias antes de que Microsoft pudiera reaccionar y pedir perdón, o pedirle
a Adam Orth que parara. El efecto fue devastador para la imagen de un producto
del que aun no se sabía nada.
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| #teaguantas: o como seguir pateando un nido de avispas ya bastante animado. |
Cinco días después Microsoft informó que Adam Orth había
dimitido (que fuera forzado o no nunca se supo), pero nunca desmintió sus
palabras. Un mes y medio después, @adam_orth sigue siendo el tercer adam más
buscado de Twitter a pesar de que su cuenta es ahora privada. A tres días de la
presentación, Microsoft no ha conseguido librarse del fantasma de Adam Orth.
¿Cómo evitas esta clase de cosas? ¿Vigilas la actividad de
tus trabajadores en Internet (tarea carísima para una empresa de este calibre)?
¿Mandas comunicados constantemente explicando qué temas no deben tratarse en
las redes sociales? ¿Cuánto puedes limitar a un empleado por Internet? ¿Cuál es
el término medio entre libertad de actuación y riesgo para la empresa?


Lo que veo es una ambigüedad por parte de la empresa. En ningún momento aclaro si era cierto lo de la conexión permanente, que motivos había para ello, y si se estaban buscando otras alternativas.
ResponderEliminarPor otro lado un comunicado diciendo que no se responsabilizaba, de las opiniones que a nivel personal pudiera hacer un empleado, pero que respetando la libertad individual y la ¿? enmienda no podían evitarlo y que si sentían insultados podían bloquearle, que en este caso no compartía en absoluto sus comentarios, ya que sus clientes son lo más importante para ellos, y bla bla bla..., ofreciendo algún valor añadido hubiera sido desde mi punto de vista lo mas adecuado.
Pero analizando el proceso, en una empresa de ese nivel, ¿no habría sus intereses detrás? ¿porque este sujeto en pleno auge cierra su cuenta? ¿No quería Microsoft poner su propio satélite de comunicación? ¿El gobierno siempre le ha limitado, no era un forma de dejar claro las diferencias entre unos estados y otros?