Por Manuela Ortega (@ManuelaOrtegaCa)
Supongamos que
fabricas un lavaplatos que se llama Pril, y que organizas un concurso de diseño
en Facebook para decidir cuál va a ser su etiqueta. La idea es buena, a través
de una campaña de marketing muy barata, se puede llegar a un alto número de
clientes y de potenciales clientes.
Así lo pensó hace dos
años la compañía alemana Henkel, que estaba promocionando Pril en su país a
través de los Social Media. Sin embargo, la iniciativa patinó y acabó siendo
un sonado fracaso del que se hicieron eco los medios informativos más
importantes de Alemania.
La empresa estableció
que el único criterio para decidir quién ganaba el concurso serían los votos
recibidos a través de la página de Pril en Facebook. Los 10 diseños finalistas
ganarían un iPad, y los dos más votados se llevarían un viaje por Europa, junto
con el lanzamiento de sus diseños en una edición limitada.
Como narra con
detalle Gastón Ritcher en Tourism Revolution, Henkel recibió más de
50.000 propuestas, muchas de ellas informales y hasta cómicas. Como cabía
esperar, el humor ganó la partida y los diseños divertidos fueron los más
votados.
El problema sobrevino
cuando los organizadores decidieron hacer un ‘recuento’, y la candidatura más
votada perdió de golpe el 70% de los 26.000 votos que había recibido. Los
mensajes de sospechas de manipulación empezaron a acumularse en Facebook, y
Henkel optó por el silencio. Cuando las críticas se hicieron ensordecedoras, la
compañía eliminó los comentarios más críticos, y estalló la tormenta
informativa.
Una prueba adicional
de que en redes sociales el que miente lo paga, la dieron hace ya seis años
Wal-Mart y su agencia de relaciones públicas, Edelman. La consultora montó un
blog para la cadena de supermercados, que se llamaba ‘Wal-Marting across
America’ y que ya no se encuentra disponible en la Red.
Según el Blog deViajes de Jorge Gobbi,
en el blog de Wal-Mart un presunto viajero recorría Estados Unidos con su
familia, paraba para dormir en una caravana en los estacionamientos de los
famosos supermercados, y contaba historias positivas para la firma. El problema
era que las experiencias que se contaban eran falsas, la familia y el narrador
no existían, y nadie había avisado a los lectores de que se trataba de
historias de ficción.
Como consecuencia del
fraude, Edelman fue expulsada de la ‘Word of Mouth Marketing Association’
durante 90 días. A partir de entonces, la agencia añadió un nombre para firmar
cada entrada, de forma que al pinchar en él se llevaba al usuario a una página
en la que se aclaraba que el narrador era empleado de Edelman, que a su vez
trabajaba para Wal-Mart.
El problema, sin
embargo, era que no se mencionaba en ningún sitio que Edelman era una agencia
de relaciones públicas ni que las historias, ficticias, eran meros instrumentos
de marketing.
Éstas y otras interesantes reseñas sobre campañas en redes sociales forman parte del blog Éxitos y Fracasos en Social Media, desarrollado por los alumnos del 8º Master Online en Comunicación y Medios Sociales de la Universidad de Alcalá. Si quieres conocer la iniciativa en sólo 2.41 minutos, no te pierdas el podcast Cuento sobre el espíritu 2.0 en la web de nuestro compañero Carlos González. Una joya.


jajaja Gracias por el enlace Manuela... Desconocía las dos casos y son el catálogo perfecto de lo que no hay que hacer.
ResponderEliminarMuy buen aporte.
Gracias, jeje. Fue un placer, me gustó mucho tu podcast!!
EliminarMetedura de pata, sin duda. Un buen ejemplo a no seguir.
ResponderEliminarGracias, Virginia!!
EliminarMe gusta mucho tu titular, Manuela. Están fenomenal los enlaces internos, y en cuanto al contenido es para ponerlos de ejemplo. Yo me estaba preguntando qué habría ocurrido de aceptar el diseño ganador. Han desaprovechado una oportunidad que tenían en bandeja, se habrían hecho con una clientela (la que está en la red) que seguro comprarían ese producto-
ResponderEliminarGracias!! En realidad, aunque el diseño ganador hubiera sido ridículo, Henkel sólo se había comprometido a hacer una edición limitada. No creo que hubiera sido tan grave sacar unas cuantas botellas feas, ¿no? Y como bien dices, Ismael, los facebookeros habrían ido a comprarlas raudos y veloces, jaja.
EliminarTotalmente de acuerdo. ¿Recordáis el asunto de la señora que "restauró/estropeó" el Ecce Homo de un pueblo de Zaragoza? Pues bien, se hicieron unas botellas de vino con la foto del desastre en la etiqueta, que de bonita no tenía nada, y se vendieron rápido y bien.
ResponderEliminarCon Pril tendrían que haber aprovechado para convertir lo que en principio parecía un fracaso en un éxito, aunque fuera un éxito "friqui". Creo habrían demostrado que no les faltaba sentido del humor. Genial el post, Manuela.
Gracias, Rosa!! No sabía lo del vino del Ecce Homo, jeje, me encanta.
EliminarLas promesas sean en Redes Sociales o en la vida real hay que cumplirlas...
ResponderEliminarY tanto que sí, si no mira qué consecuencias. Lo que hay que hacer, como dice Rosa, es ponerle humor a las cosas, y así aprovechas los tropezones.
Eliminar